Nella sterminata lista delle vittime che la guerra civile spagnola provocò tra il 1936 e il 1939 compare anche il nome di uno dei più grandi poeti spagnoli del XX secolo, Federico Garcia Lorca, sodale di personaggi del calibro Salvator Dali e Luis Buñuel, geniale poeta e drammaturgo, a cui toccò la terribile sorte di pagare la propria appartenenza politica e le proprie scelte sessuali con la morte.
Garcia Lorca fu fucilato dai falangisti fedeli a Francisco Franco all’alba del 19 agosto del 1936, insieme (secondo alcuni) al maestro repubblicano Dioscoro Galindo e ai toreri anarchici Joaquin Arcollas e Francisco Galadi’ sulla strada che congiunge Víznar a Alfacar, nei pressi di Granada, in Andalusia, dopo essere stato arrestato qualche giorno prima. Il suo corpo, probabilmente gettato in una fossa comune, non è mai stato ritrovato, almeno non ancora.
Ora, dopo più di 70 anni da quella tragica giornata, una squadra di tecnici ha intrapreso la difficile ricerca delle spoglie perdute del grande poeta. La durata prevista per i lavori di ispezione, iniziati da qualche giorno, è di circa due mesi: solo allora verrà fatta un po’ più di luce sulla tragica fine di Federico Garcia Lorca.
Via | Adnkronos
Foto | Wikipedia
Ayesha
30 ott 2009 - 19:09 - #1Bella questa notizia, Andrea!
In memoriam.
LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS (1935)
La cogida y la muerte
A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.
El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡ Y el toro solo corazón arriba !
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
a las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.
Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡ Ay qué terribles cinco de la tarde !
¡ Eran las cinco en todos los relojes !
¡ Eran las cinco en sombra de la tarde !
Federico García Lorca